¿DÓNDE ESTUVISTE TÚ?

No me busque aquí donde yo estuviera,
donde nací sin que pudiera gritar mas alto,
donde crecí entre la rosa y el espanto
buscándote a ti.
Mirando a lo alto,
- preguntando -
después de haberte querido tanto,
¿dónde me quedé,
dónde me fui?
después del beso y de ese largo silencio,
que se apoderó de mi.

¿Dónde estuviste tú,
cuando en el llanto te nombré?
Cuando en la noche larga
sin estrellas, sin escarchas,
me rendí.
¿Dime dónde, dónde estuviste tú,?
que no cerraste mis ojos de mares impregnados,
de tanto dolor, de tu memoria saturados,
- dime -
¿Dónde estuviste tú?

No me busques aquí,
- emigré -
hacia un silencio tan extremo,
donde hace algún tiempo te escuché reír.
Donde mis quimeras son tales,
que sobreviven en paisajes naturales,
latitudes ancestrales de un cielo celeste claro,
- liberados -
de la locura que viví por ti.

¡No me busques aquí!


 

MÍRAME

 Mírame niño bello cuando te hablo.
Estoy intentando dilatar mis ojos
de tanto cemento y de rincones malolientes.
Estoy caminando en ese silencio de todos,
de aquellos que no hablan,
de aquellos que vagan tuertos y sin sentido,
van y vienen por las calles muertos de frío,
pensando que ya no piensan
y yo se que lo intentan,
pero caen inciertos y de rodillas,
mientras yo lloro en la cocina
la receta triste que quedó sin destino
cuando siento que ya no puedo rescatar la semilla
que agoniza bajo una carretera
y cobra un valor supremo por ser lo que no era.

Mírame niño y no olvides mi tristeza,
que me iré en el tiempo que será vuestro,
dejando en el suelo el sueño que no he cumplido,
el huerto de mi abuelo, la menta y el matico,
y todo aquello que no hice.

Escribe mis memorias, la de muchos, la de todos,
y no olvides a los que ya no estamos y luchamos en vano,
por dejarte los pies sobre un verde claro,
y las manos limpias arando una nueva tierra.

Mírame niño y no me olvides.

¡SEÑOR, COMO ME LEVANTO!

Llevo tu amor como un pecado,

ese a mi paso solitario,

reflejo de luna convertida en pedazos,

llevo todo el tiempo y más tiempo

de haberte amado,

llevo la ausencia

en mis pies doblados.

 

Llevo el rostro mirando el pasado,

llevo en la mano tu cuerpo rojo,

el delito todo carcomiendo mi rostro,

llevo la muerte a cuestas

o la vida muerta,

como saber quién soy

si solo canto y canto,

así evito el espanto

de mis huesos rotos,

así evito el dolor

de mis quebrantos.

- Dime Señor, como me levanto –

 

TRASCENDERÉ 

 Trascenderé en la espera del tiempo

concluido y efímero como el silencio,

seré silueta quizás en tu mente un día,

seré parte de tu memoria, de tu llaga,

de la vida compartida, del templo aquél

que nunca conocimos….

Seré quizás un cuento en pocas palabras,

la huella exacta del suelo y de la espuma,

de la bruma y de la brisa que acaricia las cimas…

¿Seré?

me pregunto en este tiempo,

en este minuto que soy y que pienso,

en la quimera inconclusa del sueño primero,

ese que me dejó sin ser lo que quiero,

quizás queriendo y sintiendo

en un mundo nuevo,

reclutando tantos y bellos pensamientos,

sintiendo con los ojos bajos
como se van muriendo…

Y lloro la partida de tanta filosofía

sin acostumbrarme a la nueva vida…

Lloro la ausencia del mar sin nombre,

de la ignorancia sencilla que era poesía,

de la pena verdadera, de la felicidad mas larga…

Lloro porque me iré un día

sin compartir la verdadera filosofía,

aquella que se recostó un día

en la gloria confundida

y en la tristeza frágil y rendida.

DÓNDE  ESTARÉ

Dónde estaré si no te encuentro,

por donde iré si no te siento,

caminaré por nuestro intento,

mas no habrá tiempo

ni más recuerdo,

transitaré lo que no entiendo.

Llegaré.....

sin mas placer que mi locura,

enajenada....

sin mas virtud que la cordura,

quietud que quiero y que no quiero,

de ser la misma o de no ser,

si no te tengo, si no te siento.

 

Ser como la noche tan bohemia,

sin dejar de ser a veces el rayo que la hiera,

y no es que no la quiera, tampoco que yo le mienta,

pero es que me inquieta saber donde estaré,

cuando tú no estés, cuando no te tenga.

MIRANDO TUS OJOS

Mirando tus ojos aquella tarde,

detenida en tus pupilas que me miran,

pude ver la secuencia de la vida,

pude ver el destello de tu risa,

fulgor tan diestro del tiempo y mi destino,

dialecto supremo que nadie entendería.

 

Pude oír un susurro en el silencio,

cuando me dices con los ojos bajos

lo que tu memoria no predice.

Quizás pueda entender o no,

el porqué me escurro en tu mirada

cuando tu me quieres y yo te quiero,

cuando me ajustas contra el muro

y en ese beso tuyo yo me esfumo,

rescatando algo que luego intuyo.

 

Hay un viento frío que me lastima,

soplo leve de tu beso dormido,

invierno en tu mirada,

- o quizás sea la mía -

cuando te descubro

en lo que nunca dices.

Solitaria huyo a mi refugio

donde borré la huella,

donde nada queda,

mas que aquello

- y no te miento -

Un amor eterno.

SI HUBIERA PODIDO

Nadie muere sin antes
haber nacido, vivir como yo digo
en los paisajes del olvido,
allí, donde la muerte parece vida,
y la vida un poema sin sentido.

Más si hubiera reído, reír las lágrimas
que brotaron de los ojos míos,
¡Ay si hubiera podido! siendo aquello
que nunca he podido, ser de repente
invisible, transparente, disfrazando
sentencias en el duelo de quererte,
ahogando el gemido, durmiéndolo todo,
todo aquello que hubiera sentido.

Entonces gritaría ¡He sobrevivido!
apretando la mano que rompe la espina
y me deja tan quieta
sangrando lo que he preferido.....
la vida misma,
reflejada en un campo de olivos.

ME OLVIDÉ DE TI

 

Cuando te conocí
volvieron a sonar las campanas
que mudas permanecieron frente a mi ventana.
He vuelto a ver el verde de los árboles
que estaban tan quietos y fantasmales.
Todos ellos y los lirios,
se escondieron en la desesperanza,
se borraron en mi mente que vagaba
en un cementerio de cosas perdidas.
En esa mente que olvidó
que de olvidos está esta hecha la vida,
de cosas vagas y perdidas
que son estigma en la batalla y en la herida.

Me olvidé de ti,
me olvidé de entender que algún día vendrías,
que llegarías con esa mirada azul y las cosas sencillas,
que serías vida ante una muerte presentida,
que se apoderó de mis ojos y de una mirada perdida.

Me olvidé que algún día estarías,
en ese paso lento que evocaba la vida.
Lloré las noches y la llegada de un nuevo día
sin creer en ti, sin creer que todo lo cambiarías.
Me olvidé de la esperanza,
de la palabra blanca que anunciara,
que eras luz en el sendero de mis sombras.
Me olvidé de escuchar tus pasos
entre el bullicio y el espanto,
me olvidé del beso y de ese largo silencio,
que llegaría en este cielo nuevo,
que hoy contigo comparto.

Me olvidé de tu promesa de amor
que hace tiempo pronunciaras,
y que hoy reposa en mi lecho de rosas blancas,
sintiendo el doblar de nuevas campanas.

Y te recibo amor con la espalda doblada,
de dolores cansada y de batallas dadas,
te recibo dulce y enamorada,
te recibo en la puerta de nuestro mañana,
con un viento nuevo frente a la montaña,
que sopla desde antes, desde entonces,
cuando aún te recordaba.

LA SOMBRA

 

Destruyendo la bruma
que asoma por la noche,
caminé sin destino
sin tiempo y sentido.
Me tomé de la mano
de una sombra que asoma,
dibujada en el muro
de un color verde oscuro.

Vamos, le dije
sin titubear un segundo.

Parte del muro se quedó al desnudo,
al responder mi llamado,
-esa sombra-
de un dolor casi mudo.

Pasaron las horas
deambulando sin rumbo,
sin palabras
en esta noche que nombro,
sin luna
que vislumbre tu rostro,
hablé con la sombra
bajo el gris de mi mundo.

Que será de su amor,
de su voz, de sus ojos,
que será de su alma
y de esa noche estrellada,
que será de la esfera
que envolvió su palabra,
cuando bajo la lluvia
yo sentí que me amaba.

¿Que será…que será?
y ya nada responde,
solo el eco
de una sombra sin nombre,
solo el tiempo sin tiempo
que me toca y se esconde,
Solo tú
y una brisa del norte.

SI HUBIERA PODIDO

 

Nadie muere sin antes
haber nacido, vivir como yo digo
en los paisajes del olvido,
allí, donde la muerte parece vida,
y la vida un poema sin sentido.

Más si hubiera reído, reír las lágrimas
que brotaron de los ojos míos,
¡Ay si hubiera podido! siendo aquello
que nunca he podido, ser de repente
invisible, transparente, disfrazando
sentencias en el duelo de quererte,
ahogando el gemido, durmiéndolo todo,
todo aquello que hubiera sentido.

Entonces gritaría ¡He sobrevivido!
apretando la mano que rompe la espina
y me deja tan quieta
sangrando lo que he preferido.....
la vida misma,
reflejada en un campo de olivos.



 

LAURA ROJAS

Chile

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